Desde Montánchez se contempla una de las más amplias y bellas panorámicas de Extremadura. Su sierra elevada a mil metros de altitud, divide las cuencas del Tajo y del Guadiana y marca geográficamente el centro de la región.
La proximidad a ciudades como Cáceres, Mérida, Trujillo, Don Benito y Villanueva, permite un breve y cómodo acceso, a menos de 50 Km. de cada una de ellas.
Aunque Montánchez es conocido como el "Balcón de Extremadura", es aun más famoso por sus Jamones y el Vino, por sus fiestas de Carnavales y los Toros, y de manera especial por la impronta de su Castillo.
Las referencias históricas mas antiguas se recogen en el año 1095 como una de las fortalezas musulmanas del reino Aftásida de Badajoz. En 1166 pasa a dominio de los cristianos para formar un breve señorío, hasta 1196, que lo recuperan de nuevo los árabes al mando del sultán Al Mansur.
En el año 1230 es reconquistado definitivamente por Alfonso IX, Rey de León, para formar los primeros dominios de la Orden de Santiago en Extremadura. En el año 1236 el rey Fernando III otorga a Montánchez un privilegio de Fuero para el gobierno de toda la población. En los siglos XIII y XIV alcanza una importante hegemonía como Encomienda mayor, Conventual y Tesorería de la Orden de Santiago.
En el año 1429 los infantes de Aragón, fortalecidos en el Castillo de Montánchez, se rebelan contra la Corona. Tras los intentos fallidos del Condestable de Castilla Don Álvaro de Luna por recuperarlo. Será el propio Rey Don Juan II quien tome posesión de el.
Hacia 1464, por su situación geográfica privilegiada, vuelve a convertirse en escenario de guerras y revueltas en los conflictos de la Beltraneja. Don Alonso de Monroy, Maestre de Alcántara, se apodera del Castillo, que tras un largo cerco durante años, la Corona no lo consigue recuperar hasta la firma de la paz, en el año 1477.
Desde el Siglo XIII, Montánchez conformo una Comunidad de Villa y Tierra, compuesta por catorce municipios regida por sus propios fueros y privilegios. En el año 1560 las reformas de los Austrias lo convierten en partido Judicial con Gobernadores que se sucederán hasta comienzos del siglo XIX.